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Todos los días escuchamos de nuevos productos, sencillos de implementar en nuestra casa u oficina, en impactan directamente en la conservación y cuidado del medio ambiente, así como en la economía de nuestro bolsillo.
27-01-2010 Los productos que mayor demanda generan son los que nos permiten economizar agua y energía. En este sentido a continuación presentamos dos propuestas que permitiran aprovechar al protagonista de cualquier fachada: el vidrio.
Actualmente se comercializan con mucha popularidad en el mercado, vidrios de control solar, los cuales modulan la cantidad de sol que penetra en el interior de un edificio.
La utilización de este tipo de vidrios permite un ahorro en el consumo de energía eléctrica proveniente de las instalaciones de climatización al mismo tiempo que aumenta el confort interior, gracias a un mejor control de la temperatura y la luminosidad. Es decir, en un clima caluroso mantiene el interior del edificio fresco y en un clima frío evita que el calor salga a través del vidrio.
Se puede encontrar en disitintas medidas y espesores, por lo que incluirlo como parte de nuestra fachada resultará muy fácil.
Otra opción es, la desarrollada recientemente por ingenieros del Instituto de Tecnología de Massachusetts, quien proponen un sofisticado y económico método para convertir el vidrio ordinario en un concentrador solar de tecnología avanzada.
La tecnología se vale del vidrio de ventanas, al que se le aplica un recubrimiento a modo de pintura o barniz, que recoge y encauza los fotones que se perderían si esa superficie fuese un panel solar convencional. Lo que permitirá que en el futuro un edificio de oficinas obtenga energía mediante sus ventanas tintadas además de su tejado.
¿Cómo funciona?
El tinte absorbe la luz entrante y remite la energía hacia dentro del vidrio, lo que sirve para conducir la luz hacia las células solares a lo largo de los bordes de los paneles.
Como los bordes de los paneles son tan delgados, se necesita mucho menos material semiconductor para recolectar la energía luminosa y convertirla en electricidad.
Las células solares generan como mínimo diez veces más potencia cuando se unen a este concentrador.
Debido a que los materiales usados son baratos, relativamente fáciles de introducir a escala industrial, y fáciles de agregar a los paneles solares existentes, los investigadores opinan que la tecnología podría estar disponible comercialmente en el plazo de tres años.
Durante este periodo, la tecnología será perfeccionada para crear un dispositivo que durará el periodo de 20 a 30 años necesario para un producto comercial de esta clase. Fuente: www.casamexico.com.mx
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